martes, 7 de enero de 2014

AÑO NUEVO, PROBLEMAS VIEJOS

El año 2013, el que acabamos de dejar atrás, está finiquitado ya. Y si España fuese un país serio, civilizado y moderno, el gobierno del PP y de don Mariano también lo estaría. Claro que, en un país con las características anteriormente mencionadas, un gobierno tan marcadamente autoritario, dictatorial y antidemocrático, no habría llegado jamás a gobernar. Por desgracia, esto es España, un país en el que el servilismo, el clientelismo y la corrupción son marca de la casa en la vida política (del PP y de los demás partidos), a la vez que los ecos del nacionalcatolicismo y el autoritarismo de la dictadura franquista aún resuenan, con una fuerza que casi todos pensábamos debilitada.
A lo largo de este año que hemos dejado ya atrás hemos asistido atónitos muchos, incrédulos otros y frotándose las manos los de siempre a la deriva ultraderechista del gobierno del Partido Popular. La sangría de votos que, según encuestas propias y ajenas, les va a suponer sus (erróneas) políticas laborales, económicas y sociales, les han llevado a la obligación de congratularse con su electorado más ultra y a buscar un puñado o dos de votos en los pudrideros de la ultraderecha, sabedores como son de que las próximas citas electorales (elecciones europeas en 2014 y municipales, autONÓmicas y generales en 2015) pudieran no arrojar los resultados esperados (aunque sí los deseados por muchos españoles, incluIdos muchos de sus votantes).
La coartada de la crisis económica y los objetivos de déficit impuestos han servido de coartada para que el Partido Popular lleve a cabo medidas (anti)económicas y (anti)sociales, que poco han tenido de político y mucho de ideológico. La reforma laboral, la que, según ellos, iba a traer creación de empleo ha significado todo lo contrario, haciendo que acabemos el 2013 con una tasa de desempleo cercana al 26%. Claro está que esta reforma es excitante para el PP, desde el punto de vista ideológico, poco amiga como es la derecha de llevar a cabo medidas que puedan favorecer en algo a trabajadores y desempleados, vistos en su ideario como vagos y parásitos.
La reforma de la ley del aborto, de candente actualidad en este comienzo de año, viene cargada de una pátina rancia y un tufo eclesiástico que no hay por donde coger. Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que poco o nada tiene que ver el aborto libre y la actual ley de plazos en la recuperación económica, hay que entenderla como un acto de congraciamiento con el ala más dura del partido y del electorado y de la Conferencia Episcopal. A fecha de hoy, la nueva ley del aborto no está aprobada todavía, pero nada hace pensar que, con la infausta mayoría absoluta que gran parte del electorado otorgó (¡en qué momento!) a don Mariano y sus secuaces, no vaya a ser aprobada. De ser así, se habrá dado un paso atrás enorme en esta materia en España, un país en el que se pretende que todo sea privado excepto la deuda pública y los úteros de las mujeres. Cómo será que hasta desde distintos estamentos políticos europeos y desde distintos medios de comunicación del continente, algunos de marcado y bien conocido y tradicional corte conservador, se han alzado voces en contra de esta represiva e innecesaria reforma. Por no hablar de las voces que empiezan a alzarse (con cuentagotas, eso sí) dentro del propio PP en contra de la misma. Pero el gobierno, con su mayoría absoluta no oye ni quiere oír. Hablan de buscar un consenso, el que ya tenía la anterior ley de plazos, que, finalmente, no buscarán. Ni lo han pretendido nunca. Llama la atención la justificación que dan para la aprobación de esta ley distintos políticos del PP, diciendo que esta medida iba en el programa electoral que, por otra parte, el gobierno viene pasándose por sus partes pudendas desde la primera semana de gobierno. Produce hilaridad y sonrojo.
La nueva ley de Seguridad Ciudadana ha caído como una losa en la sociedad, dejando claro que este gobierno, heredero directo del franquismo más rancio y represivo, adora y pretende copiar sus métodos ante el creciente descontento social que sus medidas económicas y sociales están generando. Para la gente que, como yo, hemos nacido en democracia, resultaba impensable ver que la vida política iba a derivar en lo que estamos viendo actualmente, en la criminalización de la movilización social como norma, ante los desmanes de la vida política, de la represión por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, con la impunidad que les proporciona la clase política ante estas actuaciones, con la idea tan peligrosa del "estás conmigo o contra mí". Esto se llama represión. Con todas las letras, no hay eufemismos válidos ni maneras de disfrazarlo. Y hay que tener en cuenta algo. Esta nueva ley de (in)seguridad ciudadana no es producto de la movilización social que hemos visto como consecuencia de los dos primeros años de (des)gobierno popular, sino que es fruto de lo que están preparando.

Lleva don Mariano repitiendo algunos meses que 2014 va a ser el año de la recuperación. Y tiene toda la razón. Se ha recuperado la represión policial como único medio de lucha contra el descontento social. Se van a recuperar esos entrañables viajes a Londres o Portugal para poder abortar libremente. Se están recuperando términos que parecían desterrados como "obrero", "patrono", "lucha de clases". Se están recuperando, desde luego, los modos y maneras de hacer política de los tiempos más oscuros de la historia reciente de este país.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

INSEGURIDAD CIUDADANA

Hoy miércoles 20 de noviembre se va a debatir en la Comisión de Secretarios de Estado y Subsecretarios el borrador de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, que, entre otras cosas, estipula castigos de tipo administrativo para quienes paricipen en un escrache, se manifiesten sin permiso ante el Congreso, quemen contenedores, insulten a un policía y hagan tratos con prostitutas en espacios públicos próximos a colegios, además de otras medidas. Podríamos indicar los puntos que llaman la atención de esta nueva ley, el problema es que no hay por donde cogerla.
El primer punto a tener en cuenta, y que ha sido ya criticado, es la desmesura en las sanciones económicas. Concentrase o reunirse sin permiso ante Las Cortes será una infracción muy grave castigada con una sanción de entre 30.001€ y 600.000€, entrando dentro de la calificación de infracciones muy graves. Así, protestas como la de "Rodea el Congreso" entrarían dentro de esta categoría, aún sin estar sus señorías presentes en la cámara.
No hay duda de que los reveses judiciales ante sus pretensiones, las de criminalizar la protesta social, les han llevado a este punto. Los intentos de asociar la protesta social de colectivos como el 15-M, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, o de cualquier ciudadano anónimo de a pie, con el terrorismo o, en el colmo de la podredumbre moral, con el nazismo, no han calado ni en la opinión pública ni en la judicatura, únicamente surtiendo efecto en algunas mentes débiles de los sectores más ciegos de seguidores del PP. Visto esto, ya se encargan de criminalizarla ellos, con esta batería de reformas legales, que nos retrotraen a los tiempos más oscuros y represivos de la dictadura franquista, esas que critican con la boca muy pequeña (y no todos), pero que añoran de todo corazón.
Otro punto polémico es la prohibición de difundir imágenes de la policía que supongan "mofa para ellos o algún riesgo para la seguridad. Quedará también prohibido proferir amenazas, insultos, coacciones, injurias y vejaciones hacia los agentes de la policía o la Guardia Civil. La idea que subyace, sin embargo, detrás de esta normativa, es que no se puedan difundir imágenes como las que se han visto una y mil veces en los dos últimos años, las de los antidisturbios haciendo uso y abuso desmesurado de la fuerza en las distintas manifestaciones que se han producido a lo largo y ancho de la geografía española.
Así pues, nos encontramos ante la pretensión del gobierno de Mariano Rajoy, lleno de hijos y nietos de políticos franquistas, de acallar cualquier intento de protesta social. Y, está claro, que estas medidas serán aprobadas gracias a su mayoría absoluta, herramienta de la que se llevan sirviendo toda la legislatura para gobernar a golpe de decreto (no deja de ser curioso que eso mismo sea criticado en países como Venezuela). Saben que la respuesta en la calle va a ser dura. Lo realmente inquietante es ir más allá y empezar a pensar en qué medidas tendrán guardadas en el tintero para tratar de silenciar la voz de la ciudadanía ahora precisamente, cuando la protesta social no se encuentra en su nivel más alto. Porque lo que hay que tener claro es que don Mariano & Co. No van a parar en su afán de desmantelar el estado del bienestar, pero más allá, de desmantelar la propia democracia, esa que tanto han criticado en su juventud, pero de la que se sirven ya en la madurez para vivir a cuerpo de rey, dar trabajo a sus acólitos y asegurarse la jubilación.
Las reacciones no se han hecho esperar. Desde todos los estamentos, el policial, el político, el social y judicial, se han producido reacciones en contra de esta reforma, a la que, en líneas generales, se califica de censora, represiva, en contra de la misma esencia de la democracia. Y es la reacción lógica de un país, de una ciudadanía, que viene viendo día a día, como se les recortan derechos que, por otro lado, hemos (y me incluyo), cometido el error de dar por sentado. Porque, cuando ya te quitan hasta el recurso del pataleo, la capacidad o posibilidad de expresar contrariedad o discrepancia con la clase dirigente, se traspasa una raya roja, que, por otro lado, está garantizada en nuestra Constitución, la que nos hemos dado entre todos para beneficiar a unos pocos, demostrando así, una vez más, como la Carta Magna queda en mero papel mojado cuando los dirigentes así lo quieren.

Dentro de todo este tema, que es muy grave, siempre hay algo de espacio para el despropósito. La nueva Ley de Seguridad Ciudadana prevée sanciones contra los que maltraten animales en espectáculos públicos. Esta ley la hace el mismo gobierno que quiere declarar los toros bien de interés cultural. Esta es la calidad de los que nos gobiernan. Qué penita.

martes, 29 de octubre de 2013

PROPAGANDA

Principio de orquestación.
La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad".
Recientemente, desde diversos estamentos del estado del gobierno, en distintos medios de comunicación, se ha empezado a lanzar el mensaje de que la recuperación económica es inminente, que hemos tocado fondo y que atisbamos la salida de la crisis. Tal derroche de optimismo, falso como pocas falsedades que venimos aguantando desde que Mariano y su panda llegaron a la Moncloa mediante un escandaloso fraude electoral, sólo es entendible si se tiene en cuenta un factor determinante. Y este es que vienen dos años, 2014 y 2015, con sendas citas electorales en el horizonte. Valga el encabezamiento de este artículo, cogido de los 11 principios de la propaganda de Göebbels, para empezar a atar cabos.
La salida de la crisis no está ni mucho menos cercana. Pero no de la crisis económica, que de esa saldremos algún día, algunos con unos cuantos millones más en sus opacas cuentas de los distintos paraísos fiscales de este mundo. De la que no parece que vayamos a salir es de la crisis moral y ética que sufre la clase política de este país. Es esa crisis la que está hundiendo la vida de miles de ciudadanos a lo largo y ancho de nuestra geografía. Si no, ¿qué moralidad y qué ética puede tener una ministra de Sanidad que deja fuera de la sanidad pública a los inmigrantes sin papeles? ¿Qué moralidad y qué ética puede tener una Ministra de Empleo que, aparte de no haber trabajado en su vida, redacta una ley laboral que deja indefensos a los trabajadores y trabajadoras de este país? ¿Qué moralidad y qué ética puede tener un Presidente del Gobierno que ha incumplido todas y cada una de las promesas electorales que hizo en campaña y, en base a las cuales, llegó a la presidencia? La respuesta es sencilla. Ningunas.
En dos años de gobierno popular hemos retrocedido muchos más en derechos sociales y laborales. Hemos visto como el estado del bienestar se ha dinamitado para pagar los desmanes y la clarividencia de las entidades financieras, endeudadas hasta la médula por alimentar a la bestia del ladrillo, que ha fagocitado toda la riqueza de este país. Hemos visto, en nombre de la crisis económica, como se han tomado medidas antisociales que, desde luego, nada tenían que ver con la salida de la crisis. Si no, que alguien nos explique que relación tiene con la recuperación económica el restringir (aún más) el derecho al aborto. O el ofertar religión en Bachillerato y Educación Infantil. O... Es decir, la crisis ha servido de coartada para que puedan llevar a cabo medidas ideológicas, de esa ideología rancia y casposa, heredada del régimen del Generalísimo, cuyos herederos copan a fecha de hoy la política nacional, autonómica y municipal.
Pero no pasa nada, porque según el gobierno de este país, hemos tocado fondo y hemos emprendido ya la senda de la recuperación económica. Pues que les pregunten a la plantilla de Panrico si hemos tocado fondo, dado que se van a quedar sin trabajo por los altos sueldos y las pésimas gestiones de los directivos de la empresa. O a los trabajadores de Pescanova. O a los seis mineros "privilegiados" que han muerto ayer lunes en León. O a Amaya, despedida por Konecta el mismo día de su desahucio.
Esperemos que la mentira no cale en las mentes de los votantes de cara a las próximas citas electorales. Echemos del poder a los que gobiernan para casi nadie, démosles en la cara con las armas que dicen defender, es decir, los votos, la voz popular, y la democracia.

lunes, 26 de agosto de 2013

NUEVAS GENERACIONES, VIEJAS DEGENERACIONES

La polémica ha saltado en este mes de agosto, tradicionalmente apacible y falto de noticias para la vida política, cuando han sido varios vástagos y cachorros de la cantera popular los que han posado, sin vergüenza ni arrobo en actitudes propias del viejo régimen franquista. Tras la indignación inicial (sorpresa no, porque, viendo al primer equipo, no extraña que la cantera use las mismas tácticas en el terreno de juego, usando el símil balompedístico). Dudas que no son tal, realmente, porque a nadie debería sorprenderle este comportamiento entre las juventudes de un partido que todavía a fecha de hoy no ha tenido el cuajo y la vergüenza de condenar la dictadura franquista, que tanto costó a este país, en términos de vidas humanas, derechos sociales y mentalidades ante la vida y sus vicisitudes.

El problema no radica tanto en que la cachorrada popular jalee y defienda un régimen claramente anticonstitucional y antidemocrático como el vivido en España durante cuarenta años. Lo preocupante es que sus mayores, esos que se han puesto el disfraz de demócratas para poder seguir viviendo de la sopa boba del estado no les afeen la conducta, llegando a decir la presidenta nacional de NNGG que todo este ruido mediático se trata de una campaña de desprestigio contra ellos. Y se queda tan ancha.
Lo que es un desprestigio, para un (supuesto) estado de derecho y una democracia como la española es que algunos de los integrantes de un partido político, el que está en el poder en este momento, para más injundia, muestren sin pudor ni tapujos ideologías que no tienen, o no deberían tener cabida en estos tiempos.         Desgraciadamente, el problema de raíz radica en que, aunque en público el Partido Popular condena estas actitudes (y lo hace con la boca pequeña), en la intimidad de sus domicilios y sus despachos la apoyan, justifican y promueven.
Son los herederos de los políticos de aquellos tiempos los que hoy copan el gobierno y la vida política de este país. Y lo hacen en un alambre fino, con el barniz de demócratas pero tratando de no defraudar al sector ultra de sus votantes, tratando de preservar los votos de los pudrideros de la extrema derecha. Delicada es la situación de esta gentuza, pues es difícil ser un facha disfrazado de demócrata disfrazado de facha disfrazado de demócrata... y así hasta el hartazgo.
Mucho tienen que cambiar las cosas en este país. La extrema derecha todavía campa con impunidad, avalada por la permisividad de gran parte del espectro político, que ve con buenos ojos, aunque siempre en la intimidad, la labor ideológica de sus cachorros. Esperemos que no haya que lamentar lo que esta permisividad suele traer.

viernes, 23 de agosto de 2013

SEPTIEMBRE CALIENTE

Con el mes de agosto parece que toda la ponzoña institucional queda aplazada hasta el comienzo del nuevo curso político, que dará su pistoletazo de salida con el PP, con don Mariano al frente, inmerso en una serie de frentes que, esperemos, le pasen factura política.
Este mes de agosto la política nacional ha saltado a la primera plana de la actualidad por la pantomima 
y el esperpento que se han organizado con el siempre útil y recurrente tema de Gibraltar, cuando el gobierno de turno se encuentra en apuros. Resulta ya agotador darse cuenta de que los dirigentes políticos de este país la ciudadanía es una patulea descerebrada, que, voluntaria o involuntariamente, al serel introducida en su cerebro una idea, desecha sin problemas las anteriores. Esta visión del pueblo resulta hasta insultante. Y no sería un problema si no fuese porque alguna razón tendrán para seguir usando estas tácticas de control mental. Y esa razón no es otra que, por desgracia, funciona. Enorme es la masa social que está en este momento afilando los sables para un eventual conflicto armado con la Pérfida Albión, en aras de la unidad e integridad territorial española.
Pero, por mucho que mareen la perdiz con estos asuntos, para mí y muchos, menores, es cierto que, a 
la vuelta de las vacaciones, don Mariano no es que vaya a tener varios frentes abiertos, es que van a ser los mismos que antes del verano. El Gran Mentiroso tiene firmemente arraigada la idea (que ha marcado toda su carrera política en los últimos años) de que la inacción hará que los problemas, por sí solos desaparezcan. Así es como ha llegó a la secretaría general del partido y así es como ganó las elecciones generales, más por demérito del Partido Socialista Obrero Español que por méritos de su formación. Con eso y una campaña electoral llena de falsas intenciones y buenas palabras, conquistó la Moncloa, sabiendo en su fuero interno, seguramente, que todo lo que había prometido se lo llevaría el viento.
Todo el mundo ha comprobado el signo ultraliberal de las políticas sociales y laborales de nuestro actual gobierno. A lo que sí se asiste incrédulo (aunque no entiendo el por qué de esa incredulidad) es al mayor caso de latrocinio instiucionalizado de la historia de España, en el que parecen estar salpicados varios miembros no sólo del partido en el gobierno, sino del propio gobierno. Muchos son los sorprendidos por estos presuntos hechos. Pero otros muchos no, porque sabemos que la corrupción y el expolio del dinero público y las prácticas deshonestas con fines lucrativos van en el ADN del político medio español.
Septiembre se presenta movido para don Mariano y su gabinete, pero las esperanzas que muchos tenemos depositadas en la actuación de la justicia, "independiente" ésta como es del poder político, son pocas o nulas. La justicia en este país se ha preocupado muy mucho de dejar claro que, por más que su majestad lo proclame, no es igual para todos. Desde luego, para los que la manejan, dirigen y utilizan para sus fines, suele ser más laxa, tiene más manga ancha. Es por ello que Mariano no debe de andar muy preocupado. Desde luego, si el juez que me investiga, da cinco días para entregar los ordenadores, ni se me pasa por la cabeza que ordene un registro en la sede del partido. Estupor causa que les otorgue a los sospechosos casi una semana, imagino que podemos confiar en su buena fe, con respecto a la destrucción de pruebas.
Por otro lado, la patronal parece que viene con fuerza y con las pilas cargadas después del parón estival, con sus novedosas medidas de toda la vida, que serán más flexibilidad laboral, aunque no especifican qué hay que flexibilizar. Imagino que serán las carnes macilentas de los trabajadores, sus horas de trabajo y sus sueldos. En fin, innovaciones revolucionarias para recuperar la maltrecha economía patria.
Así pues, parece que septiembre se presenta mal para el gobierno, aunque, siendo España un país como es, con su particular idiosincrasia, yo no me preocuparía si fuese él.

sábado, 13 de abril de 2013

PaiSSajes II

                                  - Arbolado

                                  - Energía limpia

                                    - Denver, el monstruo de tiempos remotos

                                           - Urbanismo

                                    - Equipamiento de salvamento

                                              - Lepórido de limpieza

                                    - Parabólica con señal mejorada

                                  - Patrocinio de nichos

                               - Plan E, siempre mejorando las carreteras
                                    

                                     - Innovar o morir

                                   - Nuestro futuro

                                     - Víctima

Skuldd

viernes, 1 de febrero de 2013

CORRUPCIÓN INSTITUCIONALIZADA

Cuando la corrupción se instala en la vida política, es un problema muy grave, pero que se puede atajar. El problema es cuando esa corrupción se institucionaliza, haciendo que la población la asocie directamente con la clase dirigente, como práctica habitual y parte fundamental de la idiosincrasia de la casta política, la práctica de ésta pasa a producir resignación, en vez de lo que no se debería permitir.
El escándalo de los sobresueldos cobrados durante los últimos veinte años por altos cargos del Partido Popular es sólo el último que ha saltado a la palestra, pero ni es el último ni lo será. Cada día se descubre un nuevo caso de corrupción política, en uno de los pocos ejercicios realmente democráticos de este país, en el que todos los partidos tienen algún militante imputado en alguna causa. Sí es más significativo, sin embargo, la actitud del Partido Popular. Ésta no es otra que la negación absoluta de todos los hechos que se les atribuyen (como era de esperar), e incluso una imagen de que esto no va con ellos y que no les preocupa. Y esto es cierto. No les preocupa porque desde hace años, en este país, la corrupción política no pasa factura. Esto es por la siempre mencionada pero nunca ejercida separación de poderes, que en España es una falacia descomunal. No es ningún misterio que el poder judicial muchas veces no sirve a ningún interés que no sea el político, siendo esta práctica uno de los mayores cánceres y despropósitos de nuestra pseudodemocracia, pues pocas cosas hay más antidemocráticas que un sistema judicial que da impunidad a la clase política en sus desmanes y prácticas ilícitas.
Estos dias ha salido a la luz la contabilidad privada de Luis Bárcenas, ex-tesorero del PP, en el ojo del huracán desde que estalló el escándalo del pago de sobresueldos en dinero negro, de ese sin tributar, que han estado percibiendo altísimos cargos del partido desde hace veinte años. Esta información, publicada por El País, no deja lugar a dudas de las donaciones de potentes empresas de la construcción durante los años de explendor, que diría la Real Academia de la Lengua, de la nefasta burbuja inmobiliaria, entre otros. Y, desde luego, deja constancia de los sobresueldos cobrados por altos y altísimos cargos del partido, llegando hasta el mismísimo Mariano Rajoy. Es llamativo el dato de que el setenta por ciento de esos pagos de empresas incumple la legalidad, al ser superiores a 60.000,00€ o proceder de empresas en concurso público.
En un momento en que el común de la ciudadanía lo pasa cada vez mal, en que ve que sus derechos son cada vez más exiguos, en que la calidad de vida disminuye a pasos agigantados, produce auténtica y genuina indignación ver cómo estos insignes miembros de la casta de intocables se lo han estado, hablando vulgarmente, llevando calentito, sin tributar, directamente al bolsillo. Es indignante, pero también produce vergüenza. Produce vergüenza oír constantemente que las manifestaciones y las huelgas dan mala imagen de España en el exterior, pero no abren la boca cuando medios tan renombrados e influyentes como "The Guardian", "Financial Times" o "Le Monde" se han hecho eco de este escándalo. Parece ser que da peor imagen el ejercer un derecho que el incumplir la ley.
¿Y el presidente, don Mariano? Pues, como dijo aquél, ni está ni se le espera. Se sabe que el PP ha convocado para mañana una reunión de urgencia del Comité Ejecutivo, pero, hasta la fecha, el Presidente, lo único que ha hecho, como siempre, es mandar a los subalternos a dar la cara por un problema en el que está también metido, dejando clara una vez más que su táctica para solucionar los problemas es no enfrentarse a ellos.
Si este gobierno tuviese un mínimo de dignidad y vergüenza, presentarían su dimisión y convocarían elecciones anticipadas, por varios motivos. El primero, es el apoyo que mes a mes pierden, según las encuestas que distintos medios publican, dejando patente que la ciudadanía no está dispuesta a tragar con un gobierno que recorta en calidad de vida y derechos, pero que, sobre todo, ha llegado al poder con un programa electoral que han incumplido en su totalidad. El otro motivo es porque la sombra de sospecha y culpabilidad que se cierne sobre ellos es demasiado importante como para que den ninguna confianza dentro y fuera de nuestras fronteras. La presunción de inocencia la considero sagrada en el sistema judicial español, pero a un dirigente político se le tiene que pedir una cierta ejemplaridad que estos ¿políticos? no están cumpliendo. Sólo queda desear que el caso no caiga en manos de un juez amigo, que archive la causa por un defecto de forma, como ya ha pasado alguna vez en el pasado.

jueves, 3 de enero de 2013

OTRO PASITO MÁS

Atónito me he quedado cuando, buceando en ese pozo de desazón y malas noticias que es la prensa digital, leo que el insigne Ministro de Justicia, don Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez, pretende reformar el artículo 318 bis del Código Penal, estableciendo penas de hasta dos años de cárcel para quien colabore con inmigrantes en situación administrativa irregular, prestándoles incluso ayuda humanitaria. Es decir, que el que acoja, alimente o ayude de cualquier manera a un inmigrante sin papeles, podrá dar con sus huesos en la cárcel.
El artículo 318 bis del Anteproyecto de Reforma dice literalmente "el que intencionadamente ayude a una persona que no sea nacional de un Estado Miembro de la Unión Europea a entrar en el territorio de otro Estado miembro o a transitar a través del mismo, vulnerando la legislación de dicho Estado sobre la entrada o tránsito de extranjeros, será castigado con una pena de multa de tres a doce meses o prisión de seis meses a dos años".
Realmente no hay varias lecturas que se puedan hacer de este hecho. Sólo hay una. El gobierno, nuestro gobierno, cuya una de sus más importantes fuentes de votos son los pudrideros de la extrema derecha, heredera del Franquismo más rancio, dictatorial y autoritario, contenta así a esa masa de votantes escorados a la diestra, que clama desde hace años por la expulsión de inmigrantes, ya sean legales o no, de nuestra amada patria, de los que carecen de recursos económicos y no están aquí para entretenimiento y deleite de la masa, véase, extranjeros sin dinero, muy distintos de los astros balompédicos, estrellas de la ¿música? y demás foráneos dedicados a actividades más o menos lucrativas.
El primer paso lo dio el gobierno mediante el Ministerio de Sanidad, cuya cartera ostenta la inefable Ana Mato, capaz de tener un Jaguar en su garaje sin saberlo y la del analfabetismo de los andaluces, prohibiendo mediante Real Decreto la atención sanitaria a inmigrantes sin papeles. La nueva medida que Gallardón y el PP pretenden sacar adelante, si la sensatez, la humanidad y el Derecho no lo remedian, es otro paso en la estrategia del PP de criminalizar, por un lado, la inmigración, dejando de lado el hecho de que los inmigrantes lo son por necesidad y, por otro, criminalizar, directamente, la pobreza.
El PP es un partido que nunca ha engañado a nadie. Todos sabemos a qué intereses y a qué sectores sociales pretende servir. El problema es que la senda que ha es peligrosa. Véase Grecia, en la que un partido de corte nacional socialista y xenófobo (nazi, para abreviar), se ha convertido en la cuarta fuerza política del país, obteniendo los votos de esa masa social descontenta en el contexto de crisis económica que se sufre a nivel global, haciendo del inmigrante uno de los (falsos) culpables de la situación. Esto empieza a recordar a Alemania en 1933. 
Está claro que el Partido Popular ha de tomar medidas de gracia con su electorado más fiel, ese que añora los años del Franquismo y del Nacionalcatolicismo, ese que pretende creer que la culpa de la situación es de los más desfavorecidos, de los más vulnerables y de los más necesitados. La senda emprendida es, como ya he dicho, peligrosa, porque el gobierno está tratando de introducir en la delincuencia cuestiones sociales.

Bleek

viernes, 28 de diciembre de 2012

DE TODO MENOS VERGÜENZA

Ayer día 27 de diciembre de 2012 se votó en la Asamblea de Madrid, comunidad en la que resido, la cesión de la gestión de seis hospitales y veintisiete centros de salud de la comunidad. El hecho en sí es grave, pues supone otro paso, gigántesco esta vez, en el proceso del desmantelamiento del estado del bienestar que se está llevando a cabo a lo largo y ancho de este país, toda vez que el PP madrileño, tan amigo del suspense, no ha indicado cuáles serán los centros a los que se e cederá dicha gestión.

Pero lo que llamó la atención del pleno de ayer, no fue este hecho en sí, que era algo que se sabía que se iba a hacer (no por conocido deja de ser indignante). La anécdota la protagonizaron dos diputados regionales del PP, Bartolomé González e Isabel Redondo, a los que un fotógrafo del país sacó una foto mientras jugaban en su iPad y su móvil mientras se votaba y aprobaba la privatización ya mencionada. El hecho en sí, más allá de suponer una mera anécdota, por la que los interfectos ya han pedido perdón (insuficiente para muchos y para mí mismo), da a entender la actitud de muchos de los políticos de este país, de indiferencia total ante el desempeño de su trabajo, máxime dada la gravedad y trascendencia del asunto que se estaba tratando.
 

Produce sonrojo el ver como algunos (que no todos) políticos de este país se toman su trabajo. Ausencias en los plenos, que a veces han conllevado la imposibilidad para sus partidos de sacar adelante propuestas, ausencias en reuniones para asistir a celebraciones (la beata Báñez, por ejemplo), descuido total por los materiales de trabajo (todos hemos perdido el iPad alguna vez).
 

Estamos en manos, por desgracia, de una clase política que se siente intocable (porque así se lo hemos hecho ver nosotros mismos). Una clase política endiosada, que siente que no tiene que dar explicaciones ante nadie, que con una simple disculpa sus meteduras de pata son olvidadas. Una clase política que no ha de temer las represalias de sus superiores ante errores, deslices, meteduras de pata o, simplemente, negligencias y dejadeces varias en el desempeño de su función. Y son ellos mismos los que piden a la ciudadanía, que no ha tenido la suerte de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado o de tener apellido de ilustre alcurnia sacrificio, esfuerzo, paciencia y comprensión.
 

Esta clase política que padecemos tiene privilegios incomprensibles. Tienen sueldos que son la envidia del común de la ciudadanía. Tienen un tren de vida que ya quisieramos muchos. Tienen la tranquilidad que da el tener la vida resuelta y el porvenir asegurado. Lo tienen todo, menos vergüenza.

Bleek 

viernes, 30 de noviembre de 2012

UN AÑO DE IGNOMINIA

Ha pasado ya un año desde que don Mariano ganase por mayoría absoluta las últimas elecciones generales, en la que los menos previsores creían votar una solución a la grave situación por la que atravesaba España en ese momento. Los demás, quizá un poco más clarividentes que toda esa masa engañada, ya sea por ignorancia o por estupidez, asistíamos atónitos al que sabíamos ya como uno de los más tristes y negros momentos de la historia reciente de este país, momento en que se estaba dejando el destino de los habitantes de este país en manos de un presidente con escaso carisma, falto de agallas, de iniciativa, con ideas, las pocas que tenía, peligrosas, equivocadas en muchos casos, impuestas por herr Komandant Merkel en otros. Muchos imaginábamos que toda la retórica catastrofista contra el entonces partido en el gobierno, combinada con los mensajes de tranquilidad y confianza que don Mariano transmitió en campaña y los dos años anteriores iban a calar en gran parte del electorado. Lo que no podíamos imaginar es que se le iba a dar a un ser tan vacío para la política una mayoría absoluta, que ha usado como coartada para desmantelar en un año todo lo que se ha construido con el esfuerzo, el sudor y la lucha de muchos.
El problema es que ni en nuestros peores sueños podíamos imaginar aquel infausto 20 de noviembre, fecha coincidentemente significativa para muchos, la que se nos venía encima.
En este último año hemos asistido atónitos, que no impertérritos, a como un gobierno conservador, reaccionario, con conexiones directas con el franquismo más rancio y casposa iba eliminando, uno por uno, todos los pilares del estado del bienestar. No ha habido ámbito de la vida cotidiana que no se haya librado del tijeretazo impuesto, muchas veces por razones más ideológicas que económicas, todo ello encaminado a
desfavorecer a las clases bajas y medias y trabajadoras, en un ejercicio sin precedentes de lanzamiento de piedras hacia el propio tejado, dado que son estas clases las que mantienen con su esfuerzo, su trabajo y sus impuestos, entre otras cosas, el acomodado tren de vida de sus señorías. Ámbitos en principio intocables, siempre según la magnífica campaña electoral perpetrada, porque no se me ocurre otra palabra, por el aparato propagándistico del PP, como la sanidad y la educación, han visto como, por distintos motivos, se han tomado una serie de medidas, encaminadas hacia la precarización de estos servicios para las clases anteriormente mencionadas. Llama la atención el hincapié que hizo don Mariano en campaña en la idea que que estos servicios no se iban a ver afectados por los recortes. Lo que se ha hecho con la sanidad no tiene nombre. Primero, retirando la asistencia a los inmigrantes sin papeles, en un ejercicio de xenofobia indisimulada. Después, con las aviesas intenciones de privatización de diversos hospitales públicos,
que pasarían a estar gestionados por una empresa, en cuyo consejo de administración se encuentra (casualidades de la vida), Ignacio López del Hierro, marido de la inefable María Dolores de Cospedal. Qué vueltas da la vida.

En cuanto a la educación, se han dedicado a precarizarla con el viejo pero efectivo método de reducir
el número de profesores, para disminuir siginificativamente la calidad de la enseñanza, y a subir las tasas
universitarias, no sea que los hijos de los obreros puedan estudiar y aprendan a pensar, con la consiguiente pérdida de votos que eso trae para un partido como el PP.

Por otro lado, don Mariano, ha cometido el error de muchos gobernantes, y es creer que sus gobernados son seres imbéciles que iban a tragar dócilmente y en silencio con toda esta merma de derechos y prestaciones por las que, por otro lado, se nos sigue cobrando. Don Mariano ostenta el triste récord de ser el primer presidente del gobierno durante cuyo primer año de mandato se han convocado dos huelgas generales. Y no serán las únicas. Este gobierno, nuestro gobierno, el que juró y perjuró hasta el vómito que no iba a abaratar el despido, fue de las primeras cosas que hizo. Se sacó de la manga una reforma laboral injusta, insolidaria, que facilitaba la barra libre del despido. Una reforma que ellos mismos, los perpetradores de tamaña injusticia, han reconocido que no iba a servir para crear empleo. Sobran las palabras.
Don Mariano, en el verano, previó un otoño caliente. Y así ha sido. Ha sido caliente, ya que en las cada vez más numerosas manifestaciones, se ha visto a la policía actuar con maneras más propias del afortunadamente terminado aunque no superado régimen franquista que de un país democrático. Produce sonrojo ver como los cuerpos antidisturbios de otros países europeos se han unido a las distintas manifestaciones en contra de la austeridad, mientras que aquí han reprimido con dureza a todos los que se han cruzado por su camino, sin imporatarles sexo, edad, nacionalidad, color, o el hecho de que estuviesen participando en la manifestación o esperando el tren para regresar a casa. En eso sí que han tenido un comportamiento ejemplar y democrático, dejando a un lado todo signo de discriminación.
Por último, hoy, 30 de noviembre de 2012, don Mariano ha roto la última promesa que le quedaba. Tras conocerse el dato del IPC, ha anunciado que la subida de las pensiones será menor, por lo que los pensionistas perderán poder adquisitivo. Se ve que Rajoy ha tocado ya todos los palos, sanidad, educación, justica, pensiones. Sin olvidar las ayudas a una banca que ha sido parte del problema, pero que no parece que, por el momento, vaya a ser parte de la solución, y a la Iglesia, ya que alguien tendrá que absolverle después de tanta mentira, represión, falsedad, necedad. Obsérvese que en esta lista no he incluído la maldad. Hay muchos que podrían pensar que don Mariano es una mala persona, que disfruta con lo que está haciendo, pero yo soy más, que dice "nunca atribuyas a la maldad lo que pueda ser explicado mediante la estupidez".

Bleek

miércoles, 21 de noviembre de 2012

PaiSSajes I

                                     - Metáfora sobre la condición  humana

                                     - Art decó

                                      - Bien por él

                                               - Blanco nuclear

                                     - Brotes "verdes"

                                               - Licencia urbanística

 
                                 - "Buenas bolas"

                                     - Cabras urbanas

                                     - Caca artística

                                   - ¡Feliz cumpleaños!

                                   - Cielo puro

                                     - Sentido común
       
                              - Confesémonos, que viene el PaPa
 
Skuldd

jueves, 8 de marzo de 2012

ENMIENDA A LA LEY LABORAL


Es probable que gran parte de la ciudadanía no tenga claro, aún, lo que implica la nueva ley laboral.
Por lo pronto hay que aclarar que el término utilizado para denominarla, “reforma”, no es el más apropiado, pues si nos remitimos a la definición que de él hace la RAE, en su segunda acepción, dice:

2. f. Aquello que se propone, proyecta o ejecuta como innovación o mejora en algo.

En este caso la innovación brilla por su ausencia, pues estas leyes ya son conocidas en multitud de lugares en los que existe la explotación, que luego desemboca en la esclavitud, por cierto. En cuanto a la mejora, parece evidente que a involucionar 40 años respecto a los derechos adquiridos por los trabajadores (y no hablemos de derechos sociales) no se le puede llamar progreso.

Según nuestro nuevo gobierno, los OBJETIVOS DE LA REFORMA LABORAL son:

● Frenar en el corto plazo la sangría de destrucción de empleo.
● Poner las bases para la creación de empleo estable cuanto antes.
Apostar por el empleo de calidad que rompa la dualidad del mercado de trabajo.
Poner en marcha mecanismos efectivos de flexibilidad interna en las empresas para promover el mantenimiento del empleo.
Modernizar la negociación colectiva para acercarla a las necesidades específicas de empresas y trabajadores.
Reconocer un nuevo derecho individual de los trabajadores a la formación.
Elevar las oportunidades de las personas desempleadas, con particular atención a los jóvenes y los parados de larga duración.
Sumar los esfuerzos de todos aquellos que pueden colaborar en la búsqueda de un puesto de trabajo.
Apoyar a los autónomos y PYMES, proporcionando mayor flexibilidad y capacidad de adaptación.
Reforzar los mecanismos de control y prevención del fraude en el cobro de prestaciones por desempleo.
Combatir el absentismo laboral injustificado.

Todos estos buenos propósitos serían plausibles si los responsables de llevarlos a cabo no fueran “Los Mercados”. Parece pueril, incluso para nuestro gobierno, pensar que las empresas, las mercantiles, las dueñas de las SICAV, vayan hacer sacrificios. Y mucho menos a favor de sus trabajadores.
Sabíamos que nuestros nuevos gobernantes eran conservadores, pero volver a la Edad Media parece excesivo… ¿O no?

Os propongo un breve resumen de algunos de los cambios más aparatosos:

.- Estatuto de los trabajadores: La nueva reforma modifica el artículo 41 del Estatuto, que dice que cuando existan razones económicas, técnicas, organizativas o de producción se podrán modificar la jornada de trabajo, horarios, turnos, sistema de remuneración y cuantía salarial...

.- Convenios ya existentes: Ahora, el empresario puede tomar decisiones unilaterales que tengan efectos colectivos, aunque haya convenios en vigor. Además se da la posibilidad a las empresas de ajustar las condiciones laborales de sus trabajadores y saltarse un convenio colectivo en todos sus contenidos (salarios, jornada de trabajo, sistema de rendimiento o cambio de categoría
profesional).

.- Bajas por enfermedad: Aunque estén justificadas, el absentismo del trabajador no depende del absentismo del grupo ni de si la empresa se ha visto afectada por tu ausencia, solo de cuántos días has estado fuera. Un esguince grave o un par de gripes suman fácilmente los 9 días que se contemplan en la nueva reforma.

.- Supuestos por los que puede producirse el despido: La ley dice que el empresario podrá despedirte "cuando sus ingresos o ventas disminuyan durante tres trimestre consecutivos". Eso no significa que la empresa esté en pérdidas, sino que simplemente, gane menos aunque siga teniendo beneficios. También pueden despedirte si "han previsto” pérdidas, aunque sean temporales.

.- Modificaciones salariales: La nueva reforma laboral permite que te bajen el sueldo ya que a partir de ahora,  la “cuantía salarial” se incluye entre las condiciones de trabajo que la dirección de la  empresa puede modificar de forma unilateral simplemente alegando razones “relacionadas con la competitividad, productividad u organización técnica o del trabajo en la empresa”.

.- Despido improcedente: Ahora es el trabajador despedido el que tiene que demostrar que su despido ha sido improcedente. Todos los despidos se consideran procedentes y si no estás de acuerdo eres tú el que debe ir ante el juez y demostrar que no es cierto. Los salarios de tramitación ahora solo se te abonarán si tras reconocerse la improcedencia eres readmitido, pero no si optas por la indemnización.

.- ERE: Los ERE debían contar con el permiso de la autoridad administrativa (el ministerio de Empleo o las consejerías de Trabajo). Tras la reforma ya no es necesario  contar con su visto bueno.
Se harán directamente, sin autorización previa de la Administración. Además amplía las causas
objetivas para que se puedan acoger a este modelo de despido y acelera la tramitación.

.- Paro y cobro de indemnizaciones: Se puede trabajar y a la vez cobrar el paro solo en casos concretos. Se ha creado un contrato con deducciones para incentivar que pymes y autónomos puedan contratar jóvenes (hasta 30 años). El joven en cuestión puede seguir cobrando el 25% de la prestación (el paro). Eso sí, el periodo de prueba en este contrato es de un año.
El Gobierno también pretende que los parados realicen (gratis) trabajos para la comunidad.

Para más dudas, BOE:



Skuldd

domingo, 4 de marzo de 2012

DESMONTANDO A MARIANO

Han pasado ya algo más de tres meses desde que Mariano Rajoy ganase unas elecciones con una campaña, básicamente, plagada de mentiras, que mucha gente creyó a pies juntillas, y poco ha tardado el propio Don Mariano en constatar el hecho, sabido ya por muchos por otra parte, de que está de todo menos preparado para sacar a España del estado de crisis y debacle laboral en que se encuentra. Basta para empezar esta entrada remarcar el hecho de que José Luis Rodríguez Zapatero es considerado por muchos el peor presidente del gobierno que ha tenido España, pero los ciudadanos han decidido aupar a La Moncloa al candidato que perdió dos elecciones generales contra él.

Don Mariano ha incumplido dos de sus principales promesas electorales, al decir que no subiría los impuestos y que no abarataría el despido. Y han sido las primeras promesas incumplidas de una larga serie que iremos viendo a lo largo de su mandato. El aumento del IRPF ha cargado aún más el peso de la crisis en las espaldas de la clase trabajadora "normal", esa que al Partido Popular no le guste, aunque les haya dado muchos de los votos que lo han llevado a La Moncloa. No les gusta por pobretones, por llanos, por subversivos, en muchos casos, por ignorantes, hasta ateos. Se nutre de ese gran grupo social (de cuál si no podría nutrirse un partido que pretende llegar a gobernar, del mayoritario), y no ha tardado ni tres meses en dejarle en la estacada, concediendo prácticamente barra libre para el despido a los empresarios, necesitados como están de medidas que les permitan contratar con más seguridad en estos tiempos oscuros que vive la economía nacional y mundial. Pues bien, es tanta la famosa confianza que don Mariano ha traído al empresariado con su reforma laboral que el paro en el mes de febrero ha subido en más de 100.000 personas. Lo sangrante es que el único y verdadero culpable de esta subida es, ni má ni menos que la crisis. La misma que había cuando gobernaza Rodríguez Zapatero, que hacía subir el número de desempleados mes a mes. Pero entonces él era el único y máximo culpable de todos los males de España y del mundo, entre ellos, del aumento del paro.
 
La reforma laboral, como ya he dicho, básicamente ha consistido en que, para que los empresarios se animen a contratar, se les da todo tipo de facilidades para despedir a esos nuevos contratados, si no fuesen de su agrado. Ahora mismo, un trabajador en este país puede ser despedido por no aceptar una rebaja del salario, si una empresa acumula tres trimestres de pérdidas, entendiendo las pérdidas como una simple disminución de los beneficios previstos (terrorífico va a ser octubre, cuando las empresas aprovechen la coyuntura para limpiar y sanear sus plantillas con la excusa de los pingües beneficios), hasta por ausencias, aunque sean éstas justificadas. Todo esto sólo se entiende sabiendo que la derecha de este país, a diferencia de otras derechas europeas, representa al sector más radical de los herederos del franquismo, reciclados todos ellos en los auténticos y únicos demócratas de este país, como el insigne don Manuel Fraga Iribarne, fallecido en enero, asistiendo atónitos a como todos los medios se llenaban de elogios a este auténtico demócrata español, que, entre otros méritos, tenía el de ser el último ex-ministro del Régimen aún vivo y en activo, actividad como censor, la firma de varias sentencias de muerte, etc. Todo un ejemplo de cómo la derecha de este país es capaz de ponerse el disfraz de la moderación, el centrismo y el diálogo cuando la ocasión lo requiere, disfraz que no tardan en quitarse, y con gusto, cuando la ciudadanía tiene la poca sensatez de otorgarles en las urnas una mayoría absoluta.
 
Causa estupor el haber escuchado a varios pesos pesados del recién estrenado gobierno de la nación admitir, no precisamente en privado, que la reforma laboral no va a crear empleo, y que la posibilidad de los seis millones de parados es algo muy real. Entonces, se pregunta el ciudadano medio, ¿para qué se ha hecho?. La respuesta es sencilla, va a ser un mecanismo muy útil para despojar a los trabajadores de sus derechos, esos que tanto molestan a caciques y negreros, para que, presas de la desesperación, muchos millones de personas consientan y acepten condiciones de semiesclavitud con tal de poder acceder a un puesto de trabajo. En resumidas cuentas, porque los obreros españoles estaban ganando ya unos sueldos muy elevados, y eso es algo que no se puede permitir. Y ahí está el error. Decirlo es de perogrullo, pero hay que decirlo. Si le quitas a la clase media la capacidad de consumir, la economía española, basada, precisamente, en los bienes de consumo, no se recuperará jamás. No creo que el actual gobierno sea desconocedor de este hecho, así que las razones que les han llevado a empobrecer aún más a la ya precaria clase media de este país sólo las conocen ellos.
 
Para el próximo 11 de marzo hay convocada una manifestación por los sindicatos, en contra de la reforma laboral. Estupor produce la reacción de la Caverna por la elección de esa fecha, de tan infausto recuerdo en la memoria reciente de España. Por desgracia para ellos, la hemeroteca, en estos tiempos digitales, está ahí, para demostrar que el PP o sus organizaciones afines no han tenido reparo otros años en manifestarse en la misma fecha, lo que da una muestra más de la mentalidad que llevan arrastrando muchos años, la del "haz lo que digo y no lo que hago".

Así que, por mucho que don Mariano se haya empeñado hasta la saciedad en declararse líder del único partido que en verdad va a tener en cuenta a los trabajadores y de culpar a su predecesor en el cargo de todos los problemas del país, ha tardado tres meses en conseguir manifestaciones en contra de su gestión y que se esté hablando ya de una huelga general. Y le tendremos, si nadie lo remedia, hasta 2015.

Bleek Gilliam

lunes, 13 de febrero de 2012

SEGUNDA RONDA

Se abre un nuevo tiempo de oportunidad en Asturias, el mismo que aun queda en Andalucía. Es un tiempo que nos puede servir para evitar que el tsunami que destruye las costas del bienestar termine sumiendo en la pobreza a 1 de cada 4 españoles. Después de 9 meses de desgobierno por parte de FAC, los asturianos tienen la oportunidad de arrepentirse de los resultados obtenidos y salir a la calle de manera masiva para expresar su descontento. En estos 9 meses, Cascos echa el cierre al Niemeyer, la Semana Negra, La TPA (en una treta que sin duda se puede calificar como robo, al negarle a esta entidad 11 millones de euros que legítimamente le pertenecen al estar presupuestados antes de su entrada en el gobierno) y es obvio que habría continuado por la misma senda que el gobierno central, pues en ideología (en este caso, la ausencia de una y por lo tanto, de visión crítica) no se distinguen, sino más bien en personalismos, que son los que han hecho zozobrar a este gobierno, el más corto que nunca haya tenido el Principado.

Existe esa posibilidad real de ganarle la batalla a la derecha en Asturias, tierra de mineros, de obreros, de trabajadores. La única manera, por supuesto, es la unión, unir esfuerzos, unir los votos de PSOE e IU, como ya se hizo en ocasiones anteriores, unir para que cada voto sea el ladrillo que se una con mortero a los demás y poder formar el muro que impida en avance de la derecha, para salvaguardar la sanidad asturiana, los servicios públicos, las posibilidades laborales y el futuro estable de la Comunidad. ¿Alguien se cree a día de hoy que la reducción del déficit traiga algo bueno? Lo único que conseguiremos será más paro, como bien ha anunciado Rajoy, reducción en condiciones laborales, lo que ellos llaman flexibilización del mercado laboral, que en realidad no es más que la esclavitud del siglo XXI y repago en servicios públicos que, por mucho que insistan, ya estamos pagando, porque la sanidad nunca fue gratuita. Existe un afán destructor de nuestro endeble sistema social, un afán que sólo responde a egoísmos y a usureros.
En Asturias puede comenzar una nueva reconquista, la del Estado Social y no debemos dar la partida por perdida, porque la única manera de perderla es dejándonos ganar, porque somos mayoría, porque tenemos la razón y porque conocemos las consecuencias de su gestión. No podemos quedarnos en casa bajo el argumento-paraguas de “si ya se sabe que van a ganar”, porque si todos fuéramos a votar, aunque tuviéramos clara la derrota, la única consecuencia posible sería la victoria, porque seguimos siendo mayoría los que no les votamos. Si todos pensamos en que no merece la pena votar porque van a ganar, es estaremos regalando la victoria, si todos acudimos a votar pese a las dudas, la victoria nuestra está asegurada.

No les podemos dejar pasar por segunda vez, no con esta oportunidad y, desde luego, NO viendo lo que han hecho en tan solo 9 meses.

Alejandro Moreno

viernes, 9 de diciembre de 2011

RESIGNIOS


Hablemos de comercio. Hay que hablar del comercio, pues los que ahora conocen nuestro destino y porvenir son Los Mercados. Quien lo iba a decir.
Hablemos de la masa, y no de la del hojaldre. No hay duda de que a estas alturas podemos afirmar que nada de lo que hagan las empresas, los mercados o ciertas personas nos sorprende. Personalmente he llegado a un punto en que estoy dejando de indignarme. 
Asumo con resignación, que no es lo mismo que resignarse. 
A propósito de esto, el jefe de la oficina donde trabajo comentaba conmigo hace poco, citando a alguien que no recuerdo, y anticipándonos al resultado electoral, que la resignación y la ira son los peores sentimientos que puede experimentar una persona, pues pueden arrastrarle a uno a extremos de los que difícilmente puede salir.

Decía que “me he asumido”. Ese hecho no me ha empujado, por el momento, hacia la apatía total ni a la depresión profunda, pero sí que me ha llevado a concluir que no podemos hacer nada, que no hay nada que podamos cambiar, ni nadie a quien podamos convencer.
La gente entiende lo que quiere entender y escucha lo que quiere oír. Seguramente todos (y me refiero con ese todos a los que nos hacemos planteamientos, claro) tenemos entre nuestros compañeros de trabajo algún buenísimo ejemplo de la mentalidad que nos rodea y que quiero definir haciendo uso de una cínica y salvaje frase de George Orwell que aparece en "1984"

"...Era un hombre activo y de una estupidez asombrosa, una masa de entusiasmos imbéciles, uno de esos idiotas, de los cuales, todavía más que de la policía del pensamiento, dependía el éxito del partido."
No quiero que parezca que me considero un ser perfecto, sin faltas y sin dudas. Yo puedo entender el miedo, puedo comprender la incertidumbre y puedo asimilar que, ante determinadas circunstancias y en situaciones concretas, cada uno tenga unas prioridades y esté dispuesto a sacrificar ciertas posturas, beneficios e incluso a hacer la vista gorda ante el delito (laboral en este caso) cometido contra uno mismo, en pos de mantener determinada situación o asegurar la conservación de cualquier estado material.
Todo esto es subjetivo y cuestionable, por supuesto. Pero mentirse a uno mismo, repetirse eufemismos como un mantra mientras plantamos las posaderas en el inodoro, para persuadirnos a nosotros mismos de que nuestra conducta es apropiada, me resulta ominoso. Aceptemos la realidad. O bien por mala suerte o por mala gestión nos vemos abocados a soportar situaciones injustas, desesperantes y patéticas, pero no dejemos que esos entes que nos rodean, intangibles e invisibles nos convenzan de que esta nefasta tesitura es mejor. ¿Mejor que qué?

Yo, en mis momentos de debilidad, voy hacia el camino de la desidia. La hipocresía y los ímprobos esfuerzos que algunas personas, que sin duda podríamos considerar inteligentes, hacen para convencer a otros y, sobre todo a sí mismos, de que lo peor es bueno; de que lo nefasto es preferible; de que lo injusto es aceptable, me arrastran a la desesperación.
Me quebranta saber que no hay nada que hacer. Porque creo que lo sé, con seguridad, y que lo sabemos todos.
Podemos escribir todos los panfletos que queramos; explicar infinidad de veces lo que sabemos; usar la lógica una y otra vez, intentar esclarecer todos los problemas que se nos planteen.
Será inútil. Bastará una sola palabra, un solo gesto, para que nuestro rebaño se mueva al son del mismo compás.

Existen muchas ovejas descerebradas, atadas con una soga de heno maloliente al cuello, que son arrastradas por un pastor sin miramientos. Éstas son una extraña mezcla de mezquindad, miedo supersticioso, falta de iniciativa y una voluntad indolente que las hace seguir adelante obviando todo lo que sucede fuera de su reducido e insustancial universo.
Hay también ovejuelas más astutas, que por avaricia o ambición, quieren convertirse en pastores, para poder tirar, ellas mismas, de la anteriormente mencionada asquerosa soga.

Hace tiempo me metía en discusiones. Y lo hacía porque sentía la obligación y la necesidad de intentar, siempre desde la moderación y lejos de cualquier imposición, explicar lo que desde mi humilde punto de vista eran cuestiones lógicas. Cualquiera puede decirme que mis puntos de vista son parciales y que pueden existir tantos como ovinos haya en la manada. Cierto, pero cuando se discute hay que argumentar los planteamientos que se exponen. Hoy en día (y antes, cómo no) la defensa de un postulado, sea cual sea, se hace con el siguiente razonamiento: “Porque sí”, que deriva en algunos casos en “Porque no”.

Sinceramente, no tengo ganas de dedicar ni un solo gramo más de esfuerzo en intentar hacer ver nada a nadie. ¡Qué estabulen a quién sea! Se me terminó la imposición y el menester de repetir lo mismo millones de veces para, al momento siguiente, ver que lo dicho ha caído en saco roto, aunque vaya apoyado por la lógica, la coherencia y todos los malditos argumentos obvios del mundo.

En mi trabajo, algunos (muy) pocos hemos dedicado parte de ese esfuerzo a intentar oponernos, en la medida de nuestras modestas posibilidades, a las manipulaciones, desvaríos y flagrantes injusticias que nuestra empresa se empeña en cometer constantemente. Pero estamos rodeados de oquedades. Acotados por unos borregos que sólo quieren su pequeño pedazo de heno podrido y por el que se dejarán arrastrar a la sima más profunda. Y además irán cantando, gorjeando animosos porque, al menos, les han dejado bajar cuando en realidad tenían que subir.

Por ello, voy a dejar de hacer fatigosos, ingratos, inanes e infructuosos empeños en intentar explicar nada a nadie. A esos, que cada día hacen la vista gorda y nos regalan los oídos con llantos cansinos, quejas baldías y críticas soterradas que luego se convierten en la vaselina que suaviza el poco sutil enema empresarial que continuamente nos penetra.

Al menos, podremos decir que lo hemos intentado, que hemos procurado actuar con dignidad y con consecuencia en esa parcela de la responsabilidad laboral que nos corresponde como trabajadores. Y por que no, podremos quejarnos con gusto porque habremos tenido gónadas, de un tamaño similar a las del famoso caballo de Espartero, para afrontar algunos riesgos y haber dicho NO a las irrigaciones de la empresa.

Adelante, siempre adelante y ¡Más madera!

Salud

Skuldd