martes, 29 de octubre de 2013

PROPAGANDA

Principio de orquestación.
La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad".
Recientemente, desde diversos estamentos del estado del gobierno, en distintos medios de comunicación, se ha empezado a lanzar el mensaje de que la recuperación económica es inminente, que hemos tocado fondo y que atisbamos la salida de la crisis. Tal derroche de optimismo, falso como pocas falsedades que venimos aguantando desde que Mariano y su panda llegaron a la Moncloa mediante un escandaloso fraude electoral, sólo es entendible si se tiene en cuenta un factor determinante. Y este es que vienen dos años, 2014 y 2015, con sendas citas electorales en el horizonte. Valga el encabezamiento de este artículo, cogido de los 11 principios de la propaganda de Göebbels, para empezar a atar cabos.
La salida de la crisis no está ni mucho menos cercana. Pero no de la crisis económica, que de esa saldremos algún día, algunos con unos cuantos millones más en sus opacas cuentas de los distintos paraísos fiscales de este mundo. De la que no parece que vayamos a salir es de la crisis moral y ética que sufre la clase política de este país. Es esa crisis la que está hundiendo la vida de miles de ciudadanos a lo largo y ancho de nuestra geografía. Si no, ¿qué moralidad y qué ética puede tener una ministra de Sanidad que deja fuera de la sanidad pública a los inmigrantes sin papeles? ¿Qué moralidad y qué ética puede tener una Ministra de Empleo que, aparte de no haber trabajado en su vida, redacta una ley laboral que deja indefensos a los trabajadores y trabajadoras de este país? ¿Qué moralidad y qué ética puede tener un Presidente del Gobierno que ha incumplido todas y cada una de las promesas electorales que hizo en campaña y, en base a las cuales, llegó a la presidencia? La respuesta es sencilla. Ningunas.
En dos años de gobierno popular hemos retrocedido muchos más en derechos sociales y laborales. Hemos visto como el estado del bienestar se ha dinamitado para pagar los desmanes y la clarividencia de las entidades financieras, endeudadas hasta la médula por alimentar a la bestia del ladrillo, que ha fagocitado toda la riqueza de este país. Hemos visto, en nombre de la crisis económica, como se han tomado medidas antisociales que, desde luego, nada tenían que ver con la salida de la crisis. Si no, que alguien nos explique que relación tiene con la recuperación económica el restringir (aún más) el derecho al aborto. O el ofertar religión en Bachillerato y Educación Infantil. O... Es decir, la crisis ha servido de coartada para que puedan llevar a cabo medidas ideológicas, de esa ideología rancia y casposa, heredada del régimen del Generalísimo, cuyos herederos copan a fecha de hoy la política nacional, autonómica y municipal.
Pero no pasa nada, porque según el gobierno de este país, hemos tocado fondo y hemos emprendido ya la senda de la recuperación económica. Pues que les pregunten a la plantilla de Panrico si hemos tocado fondo, dado que se van a quedar sin trabajo por los altos sueldos y las pésimas gestiones de los directivos de la empresa. O a los trabajadores de Pescanova. O a los seis mineros "privilegiados" que han muerto ayer lunes en León. O a Amaya, despedida por Konecta el mismo día de su desahucio.
Esperemos que la mentira no cale en las mentes de los votantes de cara a las próximas citas electorales. Echemos del poder a los que gobiernan para casi nadie, démosles en la cara con las armas que dicen defender, es decir, los votos, la voz popular, y la democracia.

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