lunes, 26 de agosto de 2013

NUEVAS GENERACIONES, VIEJAS DEGENERACIONES

La polémica ha saltado en este mes de agosto, tradicionalmente apacible y falto de noticias para la vida política, cuando han sido varios vástagos y cachorros de la cantera popular los que han posado, sin vergüenza ni arrobo en actitudes propias del viejo régimen franquista. Tras la indignación inicial (sorpresa no, porque, viendo al primer equipo, no extraña que la cantera use las mismas tácticas en el terreno de juego, usando el símil balompedístico). Dudas que no son tal, realmente, porque a nadie debería sorprenderle este comportamiento entre las juventudes de un partido que todavía a fecha de hoy no ha tenido el cuajo y la vergüenza de condenar la dictadura franquista, que tanto costó a este país, en términos de vidas humanas, derechos sociales y mentalidades ante la vida y sus vicisitudes.

El problema no radica tanto en que la cachorrada popular jalee y defienda un régimen claramente anticonstitucional y antidemocrático como el vivido en España durante cuarenta años. Lo preocupante es que sus mayores, esos que se han puesto el disfraz de demócratas para poder seguir viviendo de la sopa boba del estado no les afeen la conducta, llegando a decir la presidenta nacional de NNGG que todo este ruido mediático se trata de una campaña de desprestigio contra ellos. Y se queda tan ancha.
Lo que es un desprestigio, para un (supuesto) estado de derecho y una democracia como la española es que algunos de los integrantes de un partido político, el que está en el poder en este momento, para más injundia, muestren sin pudor ni tapujos ideologías que no tienen, o no deberían tener cabida en estos tiempos.         Desgraciadamente, el problema de raíz radica en que, aunque en público el Partido Popular condena estas actitudes (y lo hace con la boca pequeña), en la intimidad de sus domicilios y sus despachos la apoyan, justifican y promueven.
Son los herederos de los políticos de aquellos tiempos los que hoy copan el gobierno y la vida política de este país. Y lo hacen en un alambre fino, con el barniz de demócratas pero tratando de no defraudar al sector ultra de sus votantes, tratando de preservar los votos de los pudrideros de la extrema derecha. Delicada es la situación de esta gentuza, pues es difícil ser un facha disfrazado de demócrata disfrazado de facha disfrazado de demócrata... y así hasta el hartazgo.
Mucho tienen que cambiar las cosas en este país. La extrema derecha todavía campa con impunidad, avalada por la permisividad de gran parte del espectro político, que ve con buenos ojos, aunque siempre en la intimidad, la labor ideológica de sus cachorros. Esperemos que no haya que lamentar lo que esta permisividad suele traer.

viernes, 23 de agosto de 2013

SEPTIEMBRE CALIENTE

Con el mes de agosto parece que toda la ponzoña institucional queda aplazada hasta el comienzo del nuevo curso político, que dará su pistoletazo de salida con el PP, con don Mariano al frente, inmerso en una serie de frentes que, esperemos, le pasen factura política.
Este mes de agosto la política nacional ha saltado a la primera plana de la actualidad por la pantomima 
y el esperpento que se han organizado con el siempre útil y recurrente tema de Gibraltar, cuando el gobierno de turno se encuentra en apuros. Resulta ya agotador darse cuenta de que los dirigentes políticos de este país la ciudadanía es una patulea descerebrada, que, voluntaria o involuntariamente, al serel introducida en su cerebro una idea, desecha sin problemas las anteriores. Esta visión del pueblo resulta hasta insultante. Y no sería un problema si no fuese porque alguna razón tendrán para seguir usando estas tácticas de control mental. Y esa razón no es otra que, por desgracia, funciona. Enorme es la masa social que está en este momento afilando los sables para un eventual conflicto armado con la Pérfida Albión, en aras de la unidad e integridad territorial española.
Pero, por mucho que mareen la perdiz con estos asuntos, para mí y muchos, menores, es cierto que, a 
la vuelta de las vacaciones, don Mariano no es que vaya a tener varios frentes abiertos, es que van a ser los mismos que antes del verano. El Gran Mentiroso tiene firmemente arraigada la idea (que ha marcado toda su carrera política en los últimos años) de que la inacción hará que los problemas, por sí solos desaparezcan. Así es como ha llegó a la secretaría general del partido y así es como ganó las elecciones generales, más por demérito del Partido Socialista Obrero Español que por méritos de su formación. Con eso y una campaña electoral llena de falsas intenciones y buenas palabras, conquistó la Moncloa, sabiendo en su fuero interno, seguramente, que todo lo que había prometido se lo llevaría el viento.
Todo el mundo ha comprobado el signo ultraliberal de las políticas sociales y laborales de nuestro actual gobierno. A lo que sí se asiste incrédulo (aunque no entiendo el por qué de esa incredulidad) es al mayor caso de latrocinio instiucionalizado de la historia de España, en el que parecen estar salpicados varios miembros no sólo del partido en el gobierno, sino del propio gobierno. Muchos son los sorprendidos por estos presuntos hechos. Pero otros muchos no, porque sabemos que la corrupción y el expolio del dinero público y las prácticas deshonestas con fines lucrativos van en el ADN del político medio español.
Septiembre se presenta movido para don Mariano y su gabinete, pero las esperanzas que muchos tenemos depositadas en la actuación de la justicia, "independiente" ésta como es del poder político, son pocas o nulas. La justicia en este país se ha preocupado muy mucho de dejar claro que, por más que su majestad lo proclame, no es igual para todos. Desde luego, para los que la manejan, dirigen y utilizan para sus fines, suele ser más laxa, tiene más manga ancha. Es por ello que Mariano no debe de andar muy preocupado. Desde luego, si el juez que me investiga, da cinco días para entregar los ordenadores, ni se me pasa por la cabeza que ordene un registro en la sede del partido. Estupor causa que les otorgue a los sospechosos casi una semana, imagino que podemos confiar en su buena fe, con respecto a la destrucción de pruebas.
Por otro lado, la patronal parece que viene con fuerza y con las pilas cargadas después del parón estival, con sus novedosas medidas de toda la vida, que serán más flexibilidad laboral, aunque no especifican qué hay que flexibilizar. Imagino que serán las carnes macilentas de los trabajadores, sus horas de trabajo y sus sueldos. En fin, innovaciones revolucionarias para recuperar la maltrecha economía patria.
Así pues, parece que septiembre se presenta mal para el gobierno, aunque, siendo España un país como es, con su particular idiosincrasia, yo no me preocuparía si fuese él.