Se abre un nuevo tiempo de oportunidad en Asturias, el mismo que aun queda en Andalucía. Es un tiempo que nos puede servir para evitar que el tsunami que destruye las costas del bienestar termine sumiendo en la pobreza a 1 de cada 4 españoles. Después de 9 meses de desgobierno por parte de FAC, los asturianos tienen la oportunidad de arrepentirse de los resultados obtenidos y salir a la calle de manera masiva para expresar su descontento. En estos 9 meses, Cascos echa el cierre al Niemeyer, la Semana Negra, La TPA (en una treta que sin duda se puede calificar como robo, al negarle a esta entidad 11 millones de euros que legítimamente le pertenecen al estar presupuestados antes de su entrada en el gobierno) y es obvio que habría continuado por la misma senda que el gobierno central, pues en ideología (en este caso, la ausencia de una y por lo tanto, de visión crítica) no se distinguen, sino más bien en personalismos, que son los que han hecho zozobrar a este gobierno, el más corto que nunca haya tenido el Principado.
Existe esa posibilidad real de ganarle la batalla a la derecha en Asturias, tierra de mineros, de obreros, de trabajadores. La única manera, por supuesto, es la unión, unir esfuerzos, unir los votos de PSOE e IU, como ya se hizo en ocasiones anteriores, unir para que cada voto sea el ladrillo que se una con mortero a los demás y poder formar el muro que impida en avance de la derecha, para salvaguardar la sanidad asturiana, los servicios públicos, las posibilidades laborales y el futuro estable de la Comunidad. ¿Alguien se cree a día de hoy que la reducción del déficit traiga algo bueno? Lo único que conseguiremos será más paro, como bien ha anunciado Rajoy, reducción en condiciones laborales, lo que ellos llaman flexibilización del mercado laboral, que en realidad no es más que la esclavitud del siglo XXI y repago en servicios públicos que, por mucho que insistan, ya estamos pagando, porque la sanidad nunca fue gratuita. Existe un afán destructor de nuestro endeble sistema social, un afán que sólo responde a egoísmos y a usureros.
En Asturias puede comenzar una nueva reconquista, la del Estado Social y no debemos dar la partida por perdida, porque la única manera de perderla es dejándonos ganar, porque somos mayoría, porque tenemos la razón y porque conocemos las consecuencias de su gestión. No podemos quedarnos en casa bajo el argumento-paraguas de “si ya se sabe que van a ganar”, porque si todos fuéramos a votar, aunque tuviéramos clara la derrota, la única consecuencia posible sería la victoria, porque seguimos siendo mayoría los que no les votamos. Si todos pensamos en que no merece la pena votar porque van a ganar, es estaremos regalando la victoria, si todos acudimos a votar pese a las dudas, la victoria nuestra está asegurada.
No les podemos dejar pasar por segunda vez, no con esta oportunidad y, desde luego, NO viendo lo que han hecho en tan solo 9 meses.
Existe esa posibilidad real de ganarle la batalla a la derecha en Asturias, tierra de mineros, de obreros, de trabajadores. La única manera, por supuesto, es la unión, unir esfuerzos, unir los votos de PSOE e IU, como ya se hizo en ocasiones anteriores, unir para que cada voto sea el ladrillo que se una con mortero a los demás y poder formar el muro que impida en avance de la derecha, para salvaguardar la sanidad asturiana, los servicios públicos, las posibilidades laborales y el futuro estable de la Comunidad. ¿Alguien se cree a día de hoy que la reducción del déficit traiga algo bueno? Lo único que conseguiremos será más paro, como bien ha anunciado Rajoy, reducción en condiciones laborales, lo que ellos llaman flexibilización del mercado laboral, que en realidad no es más que la esclavitud del siglo XXI y repago en servicios públicos que, por mucho que insistan, ya estamos pagando, porque la sanidad nunca fue gratuita. Existe un afán destructor de nuestro endeble sistema social, un afán que sólo responde a egoísmos y a usureros.
En Asturias puede comenzar una nueva reconquista, la del Estado Social y no debemos dar la partida por perdida, porque la única manera de perderla es dejándonos ganar, porque somos mayoría, porque tenemos la razón y porque conocemos las consecuencias de su gestión. No podemos quedarnos en casa bajo el argumento-paraguas de “si ya se sabe que van a ganar”, porque si todos fuéramos a votar, aunque tuviéramos clara la derrota, la única consecuencia posible sería la victoria, porque seguimos siendo mayoría los que no les votamos. Si todos pensamos en que no merece la pena votar porque van a ganar, es estaremos regalando la victoria, si todos acudimos a votar pese a las dudas, la victoria nuestra está asegurada.
No les podemos dejar pasar por segunda vez, no con esta oportunidad y, desde luego, NO viendo lo que han hecho en tan solo 9 meses.
Alejandro Moreno