martes, 29 de noviembre de 2011

EL EXPOLIO


Cada vez que sucede una crisis en este sistema neoliberal en el que vivimos insertados, se soluciona vendiendo lo poco que queda del Estado, las empresas públicas, den pérdidas o den ganancias millonarias, nos da igual, salimos a base de vender, vender y vender. Cabe cuestionarse qué sucederá cuando lo el único servicio público que quede sea el Congreso de los Diputados, seguramente también se venderá y se decidirá que seamos gobernados por tecnócratas, es decir, por empresarios, pero es que las palabras de origen griego nos ponen mucho más a tono. ¿Es mejor vender rápido y ganar 100€ del tirón que no vender y sacar rentabilidad todos los meses por valor de 20€ cada mes? Yo creo que no, los planteamientos cortoplacistas que son las ventas solo sirven para que en vez de sacar esa rentabilidad por parte del Estado, se saque por parte de empresarios privados, a los que poco les importa que se trate de un servicio fundamental, como pueda ser el agua.

Muchas veces se alega aquello de que las empresas privadas están mejor gestionadas que las públicas. Hay pocas mentiras más gordas que ésta. ¿El Canal de Isabel II estaba mal gestionado? La respuesta es sencilla; no, no se puede considerar una gestión mala cuando ésta repercute en beneficios superiores todos los años incluso cuando atravesamos una de las peores crisis económicas conocidas. ¿Se puede decir que Aena de pérdidas? Categóricamente no. Entonces, ¿por qué nos lo siguen diciendo, por qué siguen empeñados en intentar engañarnos? Muy sencillo, porque mientras ellos se llenan los bolsillos, hay mucha gente que prefiere seguir engañada.

Con situaciones de este tipo, que requieren un análisis más allá de lo superficial, es decir, más allá de lo que nos repiten hasta ver si cuela la mentira, a veces es muy útil utilizar símiles. Si uno va en coche y necesita ir más rápido, tiene varias opciones, o echa más gasolina y así corre más o aligera peso. En este caso, siempre se elige la segunda, aligerar peso, pero encima somos tan idiotas que lo que tiramos para aligerar peso no son los maletoncios del maletero, no, expulsamos el combustible que nos permite precisamente ir más rápido. Otro símil, vamos corriendo con una mochila, dentro de la que llevamos un bocadillo de tortilla de patata y, estando exhaustos como estamos, decidimos aligerar peso para realizar menos esfuerzo, algunos son tan idiotas que se quitan la ropa y tiran la mochila con todo dentro, incluido el bocata, cuando lo que nos dice la lógica es, cómete el bocata, que te dará energías y sigue tirando.

No podemos evitarlo, conocemos las soluciones, pero preferimos desoírlas, no necesariamente porque las creamos equivocadas, sino porque es mucho más seguro no ser valiente, es mucho más sencillo plantarse y decir: lo que usted me propone es una patraña. Es mucho más sencillo dejarnos llevar por la ideología única dominante en vez de plantear salidas a la crisis sin malvender lo poco que queda de Estado. El Estado somos todos, si lo malvendemos, nos malvendemos, si lo reducimos, reduciremos nuestros propios servicios, hipotecaremos nuestro futuro como país, y lo peor de todo es que nuestra hipoteca es subprime,y lo sabemos de sobra.

Alejandro Moreno

martes, 22 de noviembre de 2011

VIDA O NO VIDA


Si hay un debate que levante espinas en cualquier país donde sea planteado es el del derecho a la vida, bien para un feto, bien para un enfermo terminal. Es un tema peliagudo, de difícil solución por los inconvenientes morales que conlleva, que afectan en gran medida a todos los estratos sociales, aunque, como en todo, como norma general, en un lado de la balanza, el lado progresista, se suele tener una percepción, por lo menos matizada, respecto al lado conservador.

En primer lugar, siempre cabe preguntarse quién es nadie para decidir sobre la vida de otra persona. La respuesta es sencilla, nadie, nadie en absoluto. A esto le sigue otro aspecto del debate, el más polémico seguramente. ¿Se puede hablar de personas, seres humanos, al referirnos a meros embriones? Yo tengo mis dudas. Un ser humano no son simples células unidas para crear un todo, un ser humano es cultura, son vivencias, experiencias, vínculos familiares, de amistad…Yo no tengo nada claro que se pueda hablar de un ser humano respecto a un embrión. Pero eso, lógicamente es una percepción mía. No obstante, sí tengo muy claro que sí es un ser humano un asesino, un violador, un maltratador, un libio, un afgano, un iraquí, un palestino…yo valoro mucho más la vida de esas personas que mueren cada día que la vida de un conjunto de células sin ningún tipo de vivencia ni cultura. Quizás sea radical, quizás a algunos les parezca despreciable, seguramente se lo parezca a esos mismos que claman por la implantación de la pena de muerte o peor aun, porque es peor, de la cadena perpetua; la pena de muerte te mata, la cadena perpetua te mata lentamente, de manera mucho más agónica.
Por eso me hace gracia que todos esos que se erigen en defensores de la vida, desprecien la vida a su vez, la vida de quien es diferente, de quien comete errores o simplemente de quien tiene la desgracia de nacer en un territorio con conflicto o rico en petróleo, pero desorganizado.

Uno de los grupos que más defienden ese derecho a la vida, como sabemos, es la jerarquía eclesiástica. Una serie de hombres que guardan celibato (eso dicen), por lo que nunca podrán tener hijos, que también se creen en derecho de decirnos qué tipo de familia debemos tener, ellos que nunca han formado ni formarán una, ya que todos los días se dedican a matar posibles nuevos seres humanos (si no es la masturbación o el adulterio, las poluciones nocturnas también eliminan el sobrante de materia germen de embriones). Esa misma jerarquía que hasta hace 150 años mantenía la Santa Inquisición, la misma que apoyó durante 40 años del siglo XX el régimen fascista que gobernó España y que se encargó de eliminar a más de 200.000 personas contrarias al régimen, tanto en cárceles como en campos de concentración (no se crean que no los hubo), sin contar con los muertos en la guerra fratricida que ellos mismo provocaron. Bueno pues resulta que estos valientes señores, bondadosos y píos, son los defensores de la vida, pero sólo de aquella que aun está dentro del útero materno, toda la vida que haya fuera, ya es prescindible por lo visto llegado el momento.  Es algo similar a lo que sucede en Estados Unidos con el Tea Party y sus acólitos, fieros defensores de la vida prenatal, no les tiembla en cambio el pulso cuando de ejecutar a un reo se trata o de invadir y asesinar a civiles con tal de aumentar las reservas de crudo.

Sucede además otra cosa con relación al embarazo, y es que mientras este ser no humano se encuentra en fase de huésped, ocupa el cuerpo de una persona, que si es un ser humano y que debe poder decidir sobre su propio cuerpo y su propio futuro.
Lo de la eutanasia es mucho más sencillo, por suerte. Si yo, que estoy en mis plenos cabales, tengo una enfermedad terminal que me impide llevar una vida digna, me quito de en medio y respecto a ello no tiene que opinar nadie, porque a nadie le puede doler más mi muerte que a mí mismo y nadie tiene mayor poder sobre mi cuerpo y mi vida que yo mismo. 

Alejandro Moreno

lunes, 21 de noviembre de 2011

DEFINICIONES


ALGUNAS DEFINICIONES CÍNICAS
(AMBROSE GWINET BIERCE (1842-1914)

Academia: Escuela antigua donde se enseñaba moral y filosofía. Escuela moderna donde se enseña el fútbol.

Comercio: Especie de transacción en que A roba a B los bienes de C, y en compensación B sustrae del bolsillo de D dinero perteneciente a E.

Congreso: Grupo de hombres que se reúnen para abrogar las leyes.

Conservador: Dícese del estadista enamorado de los males existentes, por oposición al liberal, que desea reemplazarlos por otros.

Corporación: Ingenioso artificio para obtener ganancia individual sin responsabilidad individual.

Corsario: Político de los mares.

Delegado: Pariente de un funcionario. El delegado es, por lo general, un bello joven con una corbata roja y un intrincado sistema de telarañas que bajan de su nariz a su escritorio. Cuando el ordenanza lo golpea accidentalmente con la escoba, despide una nube de polvo.

Diplomacia: Arte de mentir en nombre del país.

Economía: Compra del barril de whisky que no se necesita por el precio de la vaca que no se tiene.

Educación: Lo que revela al sabio y esconde al necio su falta de comprensión.

Ejecutivo: Rama del gobierno que hace cumplir los deseos del legislativo hasta que el poder judicial los declara nulos y sin efecto.

Erudición: Polvillo que cae de un libro a un cráneo vacío.

Exceso de trabajo: Peligrosa enfermedad que afecta a los altos funcionarios que quieren ir de pesca.

Exiliado: El que sirve a su país viviendo en el extranjero, sin ser un embajador.

Finanzas: Arte o ciencia de administrar ingresos y recursos para la mayor conveniencia del administrador.

Frontera: En Geografía política, línea imaginaria entre dos naciones que separa los derechos imaginarios de una, de los derechos imaginarios de la otra.

Hábeas Corpus: Recurso judicial que permite sacar a un hombre de la cárcel cuando lo han encerrado por el delito que no cometió, y no por los que realmente cometió.

Impunidad: Riqueza.

Influencia: En política, un quo ilusorio que se da a cambio de un quid sustancial.

Justicia: Artículo más o menos adulterado que el Estado vende al ciudadano a cambio de su lealtad, sus impuestos y sus servicios personales.

Legal: Compatible con la voluntad del juez competente.

Ministro: Agente de un poder superior con una responsabilidad inferior. En diplomacia, funcionario enviado a un país extranjero como encarnación visible de la hostilidad de su soberano por ese país. El principal requisito para ser ministro es un grado de plausibilidad en la mentira apenas inferior al de un embajador.

Nepotismo: Práctica que consiste en designar a la propia abuela para un cargo público, por el bien del partido.

Oposición: En política, el partido que impide que el gobierno se desenfrene, desjarretándolo.

Patriota: El que considera superiores los intereses de la parte a los intereses del todo. Juguete de políticos e instrumento de conquistadores.

Paz: En política internacional, época de engaño entre dos épocas de lucha.

Plebiscito: Votación popular para establecer la voluntad del amo.

Pleito: Máquina en la que se entra en forma de cerdo y se sale en forma de salchicha.

Política: Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios. Manejo de los intereses públicos en provecho privado.

Político: Anguila en el fango primigenio sobre el que se erige la superestructura de la sociedad organizada. Cuando agita la cola, suele confundirse y creer que tiembla el edificio. Comparado con el estadista, padece la desventaja de estar vivo.

Precedente: En jurisprudencia decisión, regla o práctica previas que en ausencia de una ley definida cobran el vigor y la autoridad que al juez se le ocurra darles, cosa que simplifica grandemente su tarea de hacer lo que le plazca. Como hay precedentes para todo le bastará ignorar los que contrarían su interés y acentuar los que favorecen
su deseo. La invención del precedente eleva el proceso del nivel inferior de una ordalía fortuita a la noble condición de un arbitraje caprichoso.

Precio: Valor, más una suma razonable por el desgaste que sufre la conciencia al exigirlo.

Proyectil: Ultimo árbitro de las disputas internacionales. Antes esas disputas se resolvían mediante el contacto físico de los contendores, con los sencillos argumentos que podía suministrar la rudimentaria lógica de los tiempos: la espada, la lanza, etc. Con el aumento de la prudencia en los asuntos militares, el proyectil se impuso cada vez más, y ahora es estimadísimo por los más valientes. Su defecto capital es que exige atención personal en el punto de propulsión.

República: Entidad administrativa manejada por una incalculable multitud de parásitos políticos, lógicamente activos pero fortuitamente eficaces.

Riqueza: Don del Cielo que significa: “Este es mi hijo bien amado, en quien he puesto toda mi complacencia” (John D. Rockefeller). Recompensa del esfuerzo y la virtud (J.P.Morgan).

Senado: Cuerpo de ancianos que cumple altas funciones y fechorías.

Trabajo: Uno de los procesos por los que A adquiere bienes para B.

Ultimátum: En diplomacia, exigencia final antes de acudir a las concesiones.

Voto: Instrumento y símbolo de la facultad del hombre libre de hacer de si mismo un tonto y de su país una ruina.

Skuldd

LA QUE NOS ESPERA

    Como nos temíamos, el Partido Popular arrasó ayer en las elecciones generales, unas elecciones generales marcadas por la gestión de la crisis por parte del PSOE, por su más que previsible (y hoy comprobada) debacle en las urnas, la llegada de Mariano Rajoy a la Moncloa al tercer intento, y una serie de interrogantes que se abren para el nuevo gobierno.
    No va a ser tarea fácil para el nuevo ejecutivo solucionar los acuciantes problemas de España. Por si eso no estuviese claro, a un mes de estos comicios, don Mariano ya dejó bien claro que no hay una varita mágica para salir de la crisis, la misma que le ha pedido a José Luis Rodríguez Zapatero que solucione de un plumazo y él solito, sin ayuda de el hoy partido ganador, más preocupado en hacer oposición destructiva, la única que conocen desde los infames días de marzo de 2004, en que trataron de engañar a toda la ciudadanía con los terribles atentados de Madrid.
    Semejante ejercicio de desverguenza, el practicado por don Mariano y sus palmeros, sólo puede ser llevado a cabo desde la creencia de que hay instalada en España una estulticia generalizada, que hace de sus habitantes seres con poquita capacidad mental (la justa), incapaces de ser tratados como adultos. Por desgracia, tienen razón. El ejercicio de irresponsabilidad que hemos visto ayer domingo 20 de noviembre (fecha de grato recuerdo para muchos), el de otorgra lo que quedaba del poder ejecutivo y legislativo al Partido Popular, sólo se entiende desde la óptica de un país que arrastra una herencia infausta de la dictadura que durante cuarenta años dirigió esta nación con mano de hierro, una dictadura que nos convirtió en un país mayoritariamente católico (eso dicen), temeroso de Dios y de todo lo que huela a progreso, avance o diferencia. Sólo así se explica que esos millones de obreros en paro le hayan dado un cheque en blanco, perdón, un voto, a don Mariano, para gestionar una crisis con las medidas neoliberales de siempre, como mayor precarización del empleo (para fomentarlo), recortes económicos (para ahorrar) seguidos de los sociales, esos que incomodan tanto a los poderosos, a la derecha en general y, por supuesto, a los omnipresentes mercados.
    El lema de don Mariano era "Súmate al cambio". Es espeluznante el significado que se ha dado a la palabra "cambio" en este contexto, porque aquí no ha cambiado nada. El PSOE ha perdido estas elecciones por las medidas de corte neoliberal que ha aplicado para gestionar la grave situación que vive España. Medidas que, con toda probabilidad, el nuevo ejecutivo continuará, mientras exhibe como un mantra el hecho de que son ajustes dolorosos pero necesarios, consecuencia de la herencia socialista.
    Don Mariano quiere sacar a España de la crisis con las medidas que se aplicaron desde el año 1996, cuando otro personaje, este nefasto para España y los españoles de verdad, llegó a Moncloa. Pero sin casi nada ya que privatizar y con el mercado inmobiliario hundido, no se sostiene. Que piensen solucionarlo así asusta, pero que lo intenten da vértigo.

Bleek Gilliam