Cada vez que sucede una crisis en este sistema neoliberal en
el que vivimos insertados, se soluciona vendiendo lo poco que queda del Estado,
las empresas públicas, den pérdidas o den ganancias millonarias, nos da igual,
salimos a base de vender, vender y vender. Cabe cuestionarse qué sucederá
cuando lo el único servicio público que quede sea el Congreso de los Diputados,
seguramente también se venderá y se decidirá que seamos gobernados por
tecnócratas, es decir, por empresarios, pero es que las palabras de origen
griego nos ponen mucho más a tono. ¿Es mejor vender rápido y ganar 100€ del
tirón que no vender y sacar rentabilidad todos los meses por valor de 20€ cada
mes? Yo creo que no, los planteamientos cortoplacistas que son las ventas solo
sirven para que en vez de sacar esa rentabilidad por parte del Estado, se saque
por parte de empresarios privados, a los que poco les importa que se trate de
un servicio fundamental, como pueda ser el agua.
Muchas veces se alega aquello de que las empresas privadas
están mejor gestionadas que las públicas. Hay pocas mentiras más gordas que
ésta. ¿El Canal de Isabel II estaba mal gestionado? La respuesta es sencilla;
no, no se puede considerar una gestión mala cuando ésta repercute en beneficios
superiores todos los años incluso cuando atravesamos una de las peores crisis
económicas conocidas. ¿Se puede decir que Aena de pérdidas? Categóricamente no.
Entonces, ¿por qué nos lo siguen diciendo, por qué siguen empeñados en intentar
engañarnos? Muy sencillo, porque mientras ellos se llenan los bolsillos, hay
mucha gente que prefiere seguir engañada.
Con situaciones de este tipo, que requieren un análisis más
allá de lo superficial, es decir, más allá de lo que nos repiten hasta ver si
cuela la mentira, a veces es muy útil utilizar símiles. Si uno va en coche y
necesita ir más rápido, tiene varias opciones, o echa más gasolina y así corre
más o aligera peso. En este caso, siempre se elige la segunda, aligerar peso,
pero encima somos tan idiotas que lo que tiramos para aligerar peso no son los
maletoncios del maletero, no, expulsamos el combustible que nos permite
precisamente ir más rápido. Otro símil, vamos corriendo con una mochila, dentro
de la que llevamos un bocadillo de tortilla de patata y, estando exhaustos como
estamos, decidimos aligerar peso para realizar menos esfuerzo, algunos son tan
idiotas que se quitan la ropa y tiran la mochila con todo dentro, incluido el
bocata, cuando lo que nos dice la lógica es, cómete el bocata, que te dará
energías y sigue tirando.
No podemos evitarlo, conocemos las soluciones, pero
preferimos desoírlas, no necesariamente porque las creamos equivocadas, sino
porque es mucho más seguro no ser valiente, es mucho más sencillo plantarse y
decir: lo que usted me propone es una patraña. Es mucho más sencillo dejarnos
llevar por la ideología única dominante en vez de plantear salidas a la crisis
sin malvender lo poco que queda de Estado. El Estado somos todos, si lo
malvendemos, nos malvendemos, si lo reducimos, reduciremos nuestros propios
servicios, hipotecaremos nuestro futuro como país, y lo peor de todo es que
nuestra hipoteca es subprime,y lo sabemos de sobra.
Alejandro Moreno