- 1. Los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, serán castigados con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses.
- 2. Serán castigados con la misma pena los que, con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, difundieren informaciones injuriosas sobre grupos o asociaciones en relación a su ideología, religión o creencias, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía.
Me ha parecido oportuno comenzar esta reflexión citando el artículo en cuestión, al hilo de la campaña que está llevando a cabo el Partido Popular en Cataluña. Produce, cuanto menos, sonrojo y estupefacción el ver los argumentos electorales de la formación popular en esta comunidad. Lo más grave para este bloguero, sin embargo, no es que uno o varios miembros de un partido político que se dice centrista y demócrata (no confundir con democrático, ya que el PP está a años luz de ser un partido democrático) esgriman los manidos argumentos de siempre en contra de uno de los eslabones más débiles, menospreciados y vilipendiados, y, sin embargo, más necesarios de la sociedad.
“Lo que no puede ser es que vengan personas de fuera que se dediquen a delinquir y encima les tengamos que dar ayudas sociales”. "Los inmigrantes que delinquen deben ser expulsados de España". "Enfermedades que estaban erradicadas en la ciudad desde hace mucho tiempo han vuelto a aparecer traídas por inmigrantes". Estas son algunas de las perlas ideológicas y dialécticas que representantes populares en Cataluña utilizan sin cesar en esta campaña electoral. Unos argumentos falsos, lesivos, como se ha demostrado al comienzo, constitutivos de delito y, en resumen, racistas y repugnantes.
Lo más grave, como ya he dicho, no es el uso de este argumentario por parte de unos politicastros, representantes del partido que se presenta, a fecha de hoy y por mucho que nos pese a gran parte de la sociedad, como la más que probable alternativa al actual gobierno socialista de España. Lo peor es que estos argumentos, si son utilizados, es porque se piensa que, a la hora de captar votos, pueden ser eficaces, pueden ser útiles para convencer a parte del electorado de que entregue su voto. Dos lecturas se pueden hacer aquí, cada cual más escalofriante. La primera de ellas, y, quizá, la menos mala, es que estos representantes de la clase política estén dando muestras una vez más de la desconexión que padecen con el ciudadano de a pie, creyendo que estas ideas que proclaman en cada mitin, en cada reunión, en cada foro, pueden calar en el electorado. Esto es grave, pero por desgracia, podría ser falso. Pudiera ser que estas ideas xenófobas, de intolerancia y de odio sí lleguen al electorado al que van dirigidas. Esta es la más aterradora de las dos posibilidades.
Mientras tanto, Mariano Rajoy calla y ortoga, organiza mítines con ciudadanos extranjeros para captar el voto inmigrante, mientras permite a la rama catalana del partido despacharse a gusto con exabruptos como los anteriormente mencionados, sin llamarles al orden. El, de momento, eterno aspirante a presidir el gobierno de este país no debería permitir salidas de tono de este calibre. Siendo así, lo único que deja claro es la talla moral que tiene, dejando claro que cualquier cosa vale dentro de sus filas con tal de llegar al poder. El PP es un partido que ha llevado muy mal el tener que hacer oposición. Se ha apuntado al carro del no a todo, y al del "calumnia, que algo queda".
Para terminar, sólo mencionar el viejo tópico que, se hace, sin embargo tan necesario viendo la campaña llevada a cabo en Cataluña. Y éste no es otro que el de pedir a la gente que recuerde que el dirigente más nefasto que ha conocido la Historia, Adolf Hitler, llegó al poder mediante unas elecciones democráticas, en u contexto similar al de ahora, de crisis económica, de animadversión contra los bancos y los ciudadanos adinerados. Algo que debería hacernos pensar.
Bleek Gilliam
Bleek Gilliam